El Lago de Yojoa es el mayor lago natural de Honduras y la parada que casi todo el mundo cruza sin detenerse, a mitad de camino entre San Pedro Sula y Tegucigalpa. Es un error: entre el lago, dos parques nacionales, una cascada de más de 40 metros y la cervecería artesanal más conocida del país, da de sobra para dos o tres días.
Dónde está y qué hay alrededor
El lago ocupa unos 80 km² a unos 630 metros de altitud, encajado entre las montañas de Santa Bárbara al oeste y Cerro Azul Meámbar al este. Los dos son parques nacionales, lo que convierte esta cuenca en una de las zonas de mayor biodiversidad del país.
La carretera CA-5 bordea el lago, y a lo largo de ella se alinean los comedores de pescado frito que son la primera imagen que casi todo viajero tiene de Yojoa.
Las aves: la razón principal
Yojoa es uno de los mejores destinos de observación de aves de Centroamérica, con cifras que superan las 400 especies registradas en la cuenca. No hace falta ser aficionado para disfrutarlo: una salida en lancha al amanecer por los humedales del norte, en la zona de Los Naranjos, basta para ver garzas, jacanas, cormoranes, martines pescadores y, con suerte, el pato aguja.
Quien venga específicamente a mirar aves debería subir al Parque Nacional Santa Bárbara o a Cerro Azul Meámbar, donde aparecen especies de bosque nuboso, incluido el quetzal.
Qué hacer
- Cataratas de Pulhapanzak: una caída de unos 43 metros sobre el río Lindo, a poca distancia del lago. Además del mirador, se puede hacer la excursión guiada que pasa por detrás de la cortina de agua y entra en cuevas, mojándose entero. Es de las cosas más divertidas que se pueden hacer en Honduras.
- Eco-arqueológico Los Naranjos: un yacimiento lenca junto al lago, con montículos, senderos elevados sobre el humedal y un pequeño museo. Tranquilo y poco visitado.
- Kayak o lancha por el lago, que es la mejor manera de entender la escala del sitio.
- Parque Nacional Cerro Azul Meámbar: senderos, cascadas y miradores sobre el lago, con alojamiento dentro del parque.
- D&D Brewery: la cervecería artesanal pionera de Honduras, convertida en punto de encuentro de viajeros y base habitual para organizar el resto de actividades.
El pescado frito
Es la institución local. En los comedores de la orilla sirven tilapia entera frita con tajadas de plátano verde, curtido y tortillas. Se come con las manos y se pide por tamaño.
Conviene saber que la tilapia es una especie introducida y que la presión sobre el lago ha sido un problema ambiental recurrente, con episodios de contaminación por la actividad agrícola y las granjas acuícolas de la cuenca. Preguntar por el origen del pescado es razonable.
Cómo llegar
El lago está sobre la carretera principal del país, así que es fácil:
- Desde San Pedro Sula: algo menos de dos horas en coche o en cualquier bus que vaya hacia Tegucigalpa o Comayagua. Se baja en Peña Blanca o en La Guama.
- Desde Tegucigalpa: unas tres horas.
- Desde Copán Ruinas: unas cuatro horas, lo que convierte a Yojoa en la parada lógica entre Copán y la costa o la capital.
Los dos núcleos con alojamiento son Peña Blanca, al norte, y la zona de La Guama, al este.
Cuándo ir
La temporada seca, de diciembre a abril, es la más cómoda para caminar y para las cataratas. En la época de lluvias Pulhapanzak baja con mucho más caudal y es más espectacular, pero la excursión por detrás de la cascada puede suspenderse por seguridad. Para aves migratorias, de noviembre a marzo.
Conclusión
Yojoa es el mejor ejemplo del turismo interior hondureño: barato, verde, sin masificación y perfectamente situado para partir en dos un trayecto largo. Con dos noches se pueden hacer Pulhapanzak, una salida en lancha al amanecer y una caminata en uno de los parques. Poca gente lo incluye en su ruta, y ese es justamente su atractivo.
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