Gracias es una de las ciudades más antiguas de Centroamérica y, durante unos años del siglo XVI, fue la capital administrativa de toda la región. Hoy es un pueblo colonial de calles empedradas en las montañas de Lempira, a los pies del pico más alto de Honduras y rodeado de aguas termales y comunidades lencas.
Un poco de historia
Fundada en 1536, Gracias a Dios —su nombre completo— albergó entre 1544 y 1548 la Real Audiencia de los Confines, el máximo tribunal español para Centroamérica. Fue un paréntesis breve: la sede se trasladó pronto a Antigua Guatemala y Gracias quedó como un pueblo de montaña apartado de las rutas principales.
Esta zona es también el territorio del cacique Lempira, que resistió a los españoles y da nombre tanto al departamento como a la moneda hondureña.
Qué ver en el pueblo
- Fuerte San Cristóbal: la fortificación del siglo XIX sobre una loma, con vistas de todo el valle y la tumba de Juan Lindo, presidente de Honduras y de El Salvador. Es el mejor sitio para el atardecer.
- Iglesia de La Merced y San Marcos, ambas del XVIII, con fachadas blancas encaladas.
- Iglesia de San Sebastián, la más antigua del conjunto.
- El parque central, con el ritmo pausado que define al pueblo.
Celaque y el Cerro Las Minas
El Parque Nacional Montaña de Celaque empieza a unos 9 km del pueblo y protege el bosque nuboso mejor conservado de Honduras. Su cumbre, el Cerro Las Minas, con 2.870 metros, es el punto más alto del país.
Hay dos formas de vivirlo:
- La visita de día: desde el centro de visitantes salen senderos cortos hacia cascadas y miradores, entre helechos arborescentes y musgo. Se hace en unas horas y no requiere preparación especial.
- La cumbre: una subida exigente de dos días con noche de vivac, por terreno empinado y a menudo embarrado, con desnivel considerable. Requiere guía —es obligatorio y además sensato— y ropa de abrigo: arriba puede haber cerca de cero grados de madrugada.
Que el nombre lenca Celaque se traduzca como «caja de agua» no es casual: de esta montaña nacen los ríos que abastecen a buena parte del occidente hondureño.
Las aguas termales
Gracias es conocida en todo el país por sus termas. A pocos kilómetros hay varios complejos con pozas a distintas temperaturas, en medio del bosque y bastante bien cuidados. Ir al caer la tarde, después de caminar por Celaque, es el plan clásico del pueblo y se agradece de verdad.
La Ruta Lenca
Gracias es la mejor base para recorrer la Ruta Lenca, un circuito de pueblos de montaña donde sigue viva la cultura indígena mayoritaria de Honduras:
- La Campa: alfarería lenca tradicional, cocida sin torno, y una iglesia blanca encajada contra un farallón.
- San Manuel Colohete: una de las iglesias coloniales más bellas del país, con pinturas murales.
- Belén Gualcho: mercado dominical muy concurrido y un pueblo que apenas ha cambiado.
- San Juan: punto de partida de senderos y del beneficio del café de la zona.
Cómo llegar y cuándo
Desde Santa Rosa de Copán hay algo menos de una hora por carretera asfaltada; desde San Pedro Sula, unas cuatro. Es un desvío natural para quien visita Copán Ruinas y quiere seguir hacia el interior en vez de volver a la costa.
La mejor época es la seca, de diciembre a abril, sobre todo si se piensa subir a Celaque: en la temporada de lluvias el sendero se vuelve un barrizal y la cumbre está casi siempre tapada por la nube.
Conclusión
Gracias reúne tres cosas que rara vez van juntas: un casco colonial auténtico y sin turistificar, el bosque nuboso mejor conservado del país y unas termas a veinte minutos. Añade la Ruta Lenca y tienes el mejor argumento para no limitar Honduras a Copán y Roatán.
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