Entre Managua y Granada hay una meseta de pueblos artesanos, lagunas volcánicas y un cráter al que se puede asomar en coche para ver lava. El Volcán Masaya y los Pueblos Blancos caben en un solo día y son, probablemente, el mejor día suelto que se puede pasar en Nicaragua.
El Volcán Masaya
Es uno de los poquísimos volcanes del mundo donde la carretera llega hasta el borde del cráter. Se aparca a pocos metros del mirador, se baja del coche y ahí está el cráter Santiago, humeando.
Cuando el lago de lava está activo y visible, la visita nocturna es sobrecogedora: un resplandor naranja moviéndose en el fondo del pozo. Ahora bien, hay que decirlo con claridad: la visibilidad del lago de lava varía con la actividad del volcán y ha habido periodos largos en que no se ve nada. Nadie puede garantizarlo de antemano.
Detalles prácticos:
- La visita nocturna funciona por turnos con tiempo limitado en el mirador y suele agotarse; conviene reservar.
- Los gases sulfurosos son intensos. Si tienes problemas respiratorios, valóralo.
- Los coches se aparcan marcha atrás, mirando hacia la salida, por si hay que evacuar. Te lo indicará el guardaparques.
- Dentro del parque hay senderos, el museo y las cuevas de Tzinacanostoc, con murciélagos.
Los conquistadores españoles lo llamaron La Boca del Infierno y llegaron a plantar una cruz en el borde para exorcizarlo. Sigue ahí, reconstruida.
El mercado de Masaya
La ciudad de Masaya es la capital artesanal de Nicaragua. El Mercado Viejo, dentro de un recinto amurallado del siglo XIX, es el sitio ordenado y cómodo para comprar hamacas, cerámica, cuero y textiles. El mercado municipal, más caótico y menos turístico, es donde compran los nicaragüenses.
Las hamacas de Masaya son el producto más conocido del país; se pueden ver tejer en los talleres del barrio de Monimbó.
Los Pueblos Blancos
Una serie de pueblos en la meseta de los Pueblos, cada uno especializado en algo:
- Catarina: famoso por su mirador sobre la Laguna de Apoyo, con Granada y el Mombacho al fondo. Es la vista más reproducida de Nicaragua. El pueblo vive de los viveros de plantas.
- San Juan de Oriente: el pueblo de la cerámica. Talleres familiares que siguen técnicas precolombinas y donde se puede ver trabajar el torno y comprar directamente al artesano.
- Masatepe: muebles de madera y mimbre, y el mejor sitio para comer sopa de mondongo.
- Niquinohomo: pueblo natal de Augusto C. Sandino, con su casa convertida en museo.
- Diriamba y San Marcos, algo más al sur, conocidos por sus fiestas patronales con bailes de máscaras.
La Laguna de Apoyo
Una caldera volcánica inundada de unos 200 metros de profundidad, con agua templada, limpia y ligeramente mineral. Se puede bajar a la orilla y pasar el día en alguno de los hospedajes que alquilan kayaks y tumbonas.
Es uno de los mejores baños de Centroamérica y está a media hora de Granada, así que también funciona como excursión desde allí.
Cómo organizarlo
Todo esto queda dentro de un triángulo de unos 30 km, así que la mejor base es Granada —a 20 minutos— o la propia Masaya.
Un día bien aprovechado: mercado de Masaya por la mañana, San Juan de Oriente y Catarina a mediodía, baño en la Laguna de Apoyo por la tarde y el volcán al anochecer. Con coche de alquiler es cómodo; sin él, casi todas las agencias de Granada venden esta combinación.
Conclusión
Pocos sitios concentran tanto en tan poco espacio: un cráter activo al que se llega en coche, el mejor mercado artesanal del país, pueblos de alfareros y una laguna volcánica donde bañarse. Si tienes un solo día libre desde Granada, este es el plan.
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