Santa Catalina es un pueblo de pescadores en la costa pacífica de Veraguas, conocido por dos cosas que no suelen ir juntas: una de las mejores olas de Centroamérica y el acceso más cercano al Parque Nacional Coiba, patrimonio mundial y uno de los mejores destinos de buceo del Pacífico americano.
Coiba: qué es y por qué importa
La isla de Coiba fue colonia penal entre 1919 y 2004, y esa historia sombría tuvo una consecuencia inesperada: durante casi un siglo nadie taló su selva ni pescó en sus aguas. Cuando la prisión cerró, quedó un ecosistema intacto que en 2005 fue declarado patrimonio mundial por la Unesco.
El parque abarca la isla —la mayor del Pacífico centroamericano— y otras 38 islas e islotes, con el segundo arrecife de coral más grande del Pacífico oriental. Forma parte del Corredor Marino del Pacífico Este Tropical, la ruta migratoria que une Coiba con Galápagos, Malpelo y Cocos.
El buceo
Es la razón principal para venir. Coiba es buceo de pelágicos: grandes animales en agua abierta, no jardines de coral delicados.
- Tiburones punta blanca de arrecife, muy abundantes y casi garantizados.
- Bancos de tiburones martillo, sobre todo en los montes submarinos, aunque no todos los días.
- Tiburones ballena y mantas, estacionales.
- Tortugas, rayas águila, morenas y cardúmenes enormes de jureles y barracudas.
- Ballenas jorobadas entre julio y octubre, cuando llegan a parir. Se ven desde la lancha con mucha frecuencia.
Un aviso honesto: Coiba no es buceo para principiantes en la mayoría de sus puntos. Hay corriente, a veces fuerte, y la visibilidad es variable: puede pasar de 30 metros a 8 en la misma inmersión por los termoclinos. Quien busque agua cristalina y plácida estará más cómodo en el Caribe.
Para snorkel, los mejores sitios son Granito de Oro, un islote diminuto con playa, y las zonas someras cerca de la estación del parque.
El surf
La ola de Santa Catalina es una derecha larga sobre fondo de roca, con reputación internacional y fama de exigente. Rompe mejor con marea media subiendo y puede ser grande de verdad.
Para quien está aprendiendo, la playa El Estero, a un paseo del pueblo, tiene fondo de arena y olas mucho más manejables, además de escuelas que alquilan tabla y dan clase.
La mejor época de olas coincide con la temporada de lluvias, de abril a octubre, cuando llegan los swells del sur.
Cómo llegar y dónde dormir
Desde Ciudad de Panamá son unas seis o siete horas: por la Interamericana hasta Santiago de Veraguas y luego el desvío a Soná y Santa Catalina. Hay buses, con transbordo en Santiago y en Soná.
El pueblo es pequeño y sencillo: hostales, algunos hoteles modestos y unos pocos restaurantes. Conviene llevar efectivo, porque los cajeros son escasos y poco fiables.
Para visitar Coiba hay que ir con operador autorizado y pagar la entrada al parque; se puede dormir en las cabañas de la estación de ANAM en la isla, con plazas muy limitadas y reserva previa.
Cuándo ir
Son dos temporadas opuestas según lo que busques. De diciembre a abril, mar más tranquilo y mejores travesías, ideal para bucear y hacer excursiones de un día. De abril a octubre, mejores olas y las ballenas jorobadas, a cambio de lluvia y mar más movido.
Conclusión
Santa Catalina es el Panamá que no sale en los folletos del Canal: un pueblo sin asfaltar donde se madruga para coger olas o para salir a bucear con tiburones. Coiba justifica el viaje por sí solo, y el hecho de que su conservación se deba a haber sido una prisión durante ochenta años es una de las historias más curiosas de la región.
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